PageBanner_StPaulStainedGlass
 
 

Archdiocesan News

Archbishop Cordileone on DACA Termination

by Archbishop Salvatore J. Cordileone | Sep 05, 2017

Statement on the termination of the
Deferred Action for Childhood Arrivals program (DACA)

Most Reverend Salvatore J. Cordileone
Archbishop of San Francisco

September 5, 2017

For the last five years, nearly 800,000 people brought to this country as children and living, working and attending school here, but lacking proper documentation, have been able go about their lives feeling protected from deportation due to the Deferred Action for Childhood Arrival program (DACA).  Now, with the rescinding of DACA, they once again have cause to fear being taken away from their families, their way of life, and, often, the only country they’ve ever known.  President Trump had promised “to take care of everybody.”  That is America at its best: a nation that welcomes immigrants, affording them the opportunity to attain the “American dream” while they in turn give back to the society that has welcomed them.  Now these “Dreamers” face the risk of that dream being destroyed, with our country being deprived of their contributions. 

Of course, while providing welcomed relief, DACA never was a permanent fix; that can only be accomplished by an act of Congress.  The one silver lining in this very dark cloud, then, is the six-month window of opportunity for the Department of Homeland Security to work with Congress to pass federal legislation that will provide a permanent solution for those who are contributing to our country but forced to live in the shadows, including those affected by DACA.  It is more urgent now than ever that Congress act on behalf of millions of our friends, neighbors, co-workers and relatives who find themselves in this situation, enabling them to keep their families together and to continue to build their lives as our fellow Americans, just as every generation of immigrants has before. 

In the meantime, we in the Catholic community pledge to continue standing with our immigrant brothers and sisters, assisting them in exercising their rights and assuring them that they are not alone.  I ask all people of good faith to join me keeping all vulnerable immigrants in our thoughts and prayers, extending to them our loving presence and visible solidarity.


Declaración sobre la cancelación del programa de  Acción Diferida para Jóvenes Migrantes (DACA)

Reverendo Salvatore J. Cordileone
Arzobispo de San Francisco

5 de Septiembre de 2017

Durante los últimos cinco años, casi 800,000 jóvenes fueron traídos a este país durante sus años de infancia y han vivido, trabajado y asistido a la escuela aquí, pero han carecido de la documentación apropiada, han podido vivir sus vidas protegiéndose de la deportación gracias al programa “Deferred Action for Childhood Arrivals”, DACA. Ahora, con la cancelación de DACA, una vez más tienen motivos para temer ser arrebatados de sus familias, de su forma de vida y, a menudo, del único país que han conocido. El presidente Trump había prometido "cuidar a todo el mundo". Eso es lo mejor de Estados Unidos: una nación que da la bienvenida a los inmigrantes, brindándoles la oportunidad de alcanzar el "sueño americano", a cambio de dar su aporte a la sociedad que los acoge. Ahora estos "Soñadores" corren el riesgo de que ese sueño sea destruido, junto con nuestro país al ser privado de sus contribuciones.

Por supuesto, al mismo tiempo que brindaba alivio, DACA nunca fue una solución permanente; que sólo se puede lograr por medio de una acción del Congreso. La única luz de esperanza en esta nube tan oscura es la oportunidad de seis meses para que el Departamento de Seguridad Nacional trabaje con el Congreso en aprobar una legislación federal que proporcione una solución permanente para aquellos que están contribuyendo a nuestro país pero han sido forzados a vivir en las sombras, incluyendo aquellos afectados por DACA. Es más urgente que nunca que el Congreso actúe en nombre de millones de nuestros amigos, vecinos, compañeros de trabajo y parientes que se encuentran en esta situación, permitiéndoles mantener a sus familias unidas y continuar construyendo sus vidas como nuestros compatriotas estadounidenses, como lo han hecho antes todas las generaciones de inmigrantes.

Mientras tanto, nosotros, en la comunidad católica, nos comprometemos a seguir de pie con nuestros hermanos y hermanas inmigrantes, ayudándoles a ejercer sus derechos y asegurándoles que no están solos. Pido a todas las personas de buena fe que se unan a mí en mantener a todos los inmigrantes vulnerables en nuestros pensamientos y oraciones, extendiendo a ellos nuestra presencia amorosa y una solidaridad palpable.

Archbishop Coat of Arm

 
© 2016  Sitemap Privacy Policy One Peter Yorke Way, San Francisco, CA 94109 Phone (415) 614-5500 Fax (415) 614-5555 email us